La música del silencio

Pero no podía hacer nada más. Alzó la mirada y miró con los ojos entrecerrados. Escudriñó. Y entonces vio los pedazos y el corazón le dio un vuelco en el pecho. No. No se había hecho añicos, sino que se había roto. Fulcro se había roto.
Poco a poco, la cara de Auri se rompió también. Se rompió para componer una sonrisa tan amplia que se diría que se había comido la luna. ¡Sí, sí! Fulcro se había roto. Los huevos se rompen. Los caballos se rompen. Las olas se rompen. ¡Claro que se había roto! ¿De qué otra forma podía alguien tan centrado en la certeza soltar sus respuestas al mundo? Había cosas que, simplemente, eran demasiado auténticas para quedarse.
Fulcro se había partido en tres trozos. Tres piezas de bordes irregulares, con tres dientes cada una. Ya no era un alfiler clavado en el corazón de las cosas. Se había convertido en tres treses.
Entonces la sonrisa de Auri se hizo aún más amplia. ¡Oh! ¡Claro! Lo que andaba buscando no era una cosa. No era de extrañar que sus búsquedas no hubieran servido de nada. No era de extrañar que todo estuviera incorrectamente ladeado. Eran tres cosas. Él iba a traer tres, y por tanto ella debía hacer lo  mismo. Tres treses perfectos serían su regalo para él.

Como ya sabeis, porque doy muchisimo la vara, estoy leyendo “Ulises” de Joyce. Pero como veo que va para largo, entre capítulo y capítulo leo libros más ligeros. Y acabo de terminar “La música del silencio”, de Patrick Rothfuss, conocido sobre todo por la trilogía “Crónica del asesino de reyes”: “El nombre del viento” y “El temor de un hombre sabio”, a falta del tercero, cuya fecha de publicación aún se desconoce.
“La música del silencio” se centra en Auri, uno de los personajes secundarios de los libros que he mencionado antes. En este libro se habla de su mundo “la Subrealidad”, ubicada en los sótanos y dependencias abandonadas dentro de la “Universidad”; y de sus pensamientos y formas de ver el mundo.
Supongo que los que soy asiduos a lad librerías y bibliotecas os habeis sentido atraídos por él porque las ilustraciones de la portada y contraportada son obras de arte. También su interior. Pero yo os aconsejo, igual que hace el autor, que si no habeis leído los otros dos empecéis por ahí. Auri es un personaje complejo, dulce y misterioso, al que se le coje cariño pronto. De hecho después de Kvote, es mi preferida. Es díficil descifrar su mundo incluso si ya conoces a Kvote porque lo que él sabe de ella no es mucho tampoco.
El otro día la bibliotecaria me comentaba que a mucha gente le ha decepcionado o no le ha gustado. Yo creo que es un libro diferente, ligero, fácil de leer y que definitivamente te deja con ganas de más. Eso sí, le pediría al señor Rothfuss que acabe la tercera parte de la Crónica que nos estamos impacientando un poco…

😉

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Acerca de Dama Roja

25% Sangre coruñesa + 25% Sangre bilbaína + 50% Frío palentino = 100% Verove. Maestra de Infantil y Escritora frustrada (algún día). Algo rara pero original!!
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