De los príncipes azules a los vampiros…

Creo que leer es la tercera cosa que más me gusta en el mundo, por detrás de dormir y del sexo, no nos vamos a engañar. Leo libros muy buenos y otros muy malos porque así es como se aprende a diferenciarlos. Mis escritores favoritos son Ken Follet, Matilde Asensi, Isabel Allende, Julia Navarro y Agatha Christie. Y casi nunca dejo un libro sin acabar. Mi regla es “si lo empiezas, lo terminas” pero hay algunos que me superan y soy incapaz. En toda mi vida de lectora habré dejado de leer 3 o 4 libros, y por dos motivos siempre: o no me enganchan o son tan estereotipados que me cansan. Entre estos últimos están: la trilogía de “50 Sombras de Grey” y la saga de “Crepúsculo”. Respeto a los que dicen que les encantan pero no lo entiendo. Sobre todo porque el 90% de estas personas son mujeres. Ni tampoco entiendo que sus autoras creen a protagonistas femeninas tan insulsas.

Me pasa lo mismo con las películas de Disney: La Cenicienta, Blancanieves, La bella durmiente…todas princesitas en apuros que necesitan de un príncipe que las rescate. Aunque reconozco que las tolero, las veo y me gustan. Puedo entender que están basadas en cuentos de Perrault, Andersen, Grimm…y en esa época ya sabemos el papel que tenían las mujeres. En cambio estos libros de Crepúsculo y 50 sombras, escritos en el SXXI, perpetúan estos roles. El argumento de ambos es el mismo: la historia de amor entre un hombre (o vampiro) fuerte, atractivo, triunfador, deseado y misterioso, con un oscuro secreto; y una mujer torpe, débil, indefensa, que pasa inadvertida, llora continuamente y pasa los días suspirando por su príncipe.

Y aunque lo sabemos, los leemos. No voy a negar que yo he leído 2 de 50 Sombras y 3 de Crepúsculo y no seré tan hipócrita como para decir que no me engancharon lo suficiente. Hasta que llegó un punto en el que las dos pánfilas me resultaban tan odiosas que no pude seguir leyendo. ¿Por qué tienen tanto éxito entonces? En mi opinión existen dos razones:

Una, los cuentos clásicos que escuchamos desde pequeñas. Crecemos esperando encontrar nuestro príncipe azul con el que viviremos felices para siempre. ¿Y que mejor príncipe que un millonario que en vez de a lomos de un caballo blanco puede rescatarnos en un helicóptero? ¿o un vampiro, eternamente joven y bello que puede hacer que nosotras también lo seamos? Aunque si hablamos de vampiros, ¿por qué no Lestat, de Anne Rice?

Y la segunda razón es que nos vuelve locas el morbo de lo prohibido y la adrenalina del peligro. A mí también. ¿Quién puede resistirse a un chico guapo, atormentado, al que le gusta el sexo duro y “maltratar” a su esclava? ¿y a un vampiro que puede matarte sin que apenas te des cuenta? Sin duda, nos hemos vuelto locas.

Cuando me encuentro con estos libros, me planteo muchísimas preguntas, por ejemplo: ¿Por qué no puede ser al revés? La mujer fuerte, decidida y atractiva, ¿es que no somos así? ¿No nos gustaría serlo? ¿engancharían estos libros a los mujeres? digo más, ¿a los hombres? ¿Se agotarían cierto tipo de productos de Bondage si Anastasia Steel le pusiera un collar castigador a Christian Grey? No lo creo.

Gracias a dios existen escritores, como los que he mencionado antes, que retratan a mujeres más reales, más valientes, que luchan por su sueños, que no se rinden. No hay personaje ficticio que me guste más que Aliena, de “Los Pilares de la Tierra”.

Puede que existan los príncipes azules, pero chicas no esperéis a que os rescaten, es mucho más gratificante rescatarse a una misma.

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Acerca de Dama Roja

25% Sangre coruñesa + 25% Sangre bilbaína + 50% Frío palentino = 100% Verove. Maestra de Infantil y Escritora frustrada (algún día). Algo rara pero original!!
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Una respuesta a De los príncipes azules a los vampiros…

  1. Completamente de acuerdo contigo. Nosotras también votamos por una princesa azul, risa o morada, que por si misma sea capaz de conseguir todo lo que se proponga sin necesidad de un hombre que te abra las puertas o te prometa el mundo entero. No podemos pretender conseguir la igualdad en muchos aspectos si potenciamos acciones como estas, aunque de acuerdo contigo también en que nos da morbo y nos gusta en cierta manera sentirnos protegidas. En fin somos mujeres complicadas y indecisas en la misma proporción.

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