Recuerdos en la noche II

Mi abuela estaba rebosante de alegría, se levantó apresurada para hacer su maleta, sabía que luego me tocaría deshacerla pero le dejé seguir, había tanta emoción en sus ojos que me dieron ganas de llorar. Había pasado del llanto a la sonrisa, de la debilidad a la fortaleza, parecía haberse curado.

Nos arrastró hasta el coche. Durante casi seis horas de viaje, y como sumida en un sueño, nos contó una y mil veces, lo feliz que había sido en su pueblo, las juergas que se corría por aquellos baretos que todo el mundo conocía como “los bajos”, sin importarles las locuras que hacían y sin tiempo para preocuparse por lo que harían al día siguiente, que eso ya se planearía sobre la marcha. Me tenía fascinada, yo nunca escuchaba las historias de mi abuela, siempre me surgía un trabajo, los deberes o me entraba un sueño horrible. Era fantástico ver que aquella mujer había tenido los mismos problemas que yo con los horarios, los estudios, los chicos…

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Acerca de Dama Roja

25% Sangre coruñesa + 25% Sangre bilbaína + 50% Frío palentino = 100% Verove. Maestra de Infantil y Escritora frustrada (algún día). Algo rara pero original!!
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